Vivir la música en la Amina Melendro de Pulecio: una experiencia que marca el alma
Por: Néstor Tomás Herrera Afanador - 10B
Estudiar en el Colegio Musical Amina Melendro de Pulecio, en la ciudad de Ibagué, no es simplemente asistir a clases: es vivir una historia que se construye nota a nota, día a día, con esfuerzo, pasión y sueños.
Desde que uno cruza la entrada del colegio, se percibe algo diferente. No son solo los sonidos que salen de las aulas, sino la energía de un lugar donde cada estudiante respira arte y compromiso.
El ambiente del Amina Melendro tiene algo mágico. En un mismo día puedes escuchar a un grupo de cuerdas ensayando un pasaje de Mozart o Beethoven, a un coro practicando una canción con emoción, o a un pianista repitiendo una escala con paciencia y dedicación. Todo el colegio vibra con la música, y eso hace que aprender allí sea una experiencia única.
Aprender más que música
En la Institución educativa Amina Melendro uno descubre que la música es más que un conjunto de notas o partituras. Es disciplina, constancia y respeto.
Los profesores nos enseñan que cada ensayo cuenta, que detrás de una buena presentación hay horas de trabajo silencioso, de estudio, de ensayo individual y colectivo.
Pero también nos enseñan algo más importante: que la música es un lenguaje del alma, una manera de expresar lo que las palabras no pueden decir.
A través de las clases, los ensayos y los conciertos, aprendemos a confiar en nosotros mismos, a superar los nervios, a trabajar en equipo y a valorar cada avance, por pequeño que parezca. Hay días difíciles, claro, en los que las notas no salen como uno quisiera o en los que parece que nada suena bien.
Pero luego llega ese momento mágico en el que todo encaja, el sonido se vuelve uno solo y sentimos que todo el esfuerzo valió la pena.
Una familia que comparte la misma pasión
El colegio no es solo un lugar de estudio; es una familia. Entre estudiantes, profesores y músicos, se crea una conexión especial.
Nos apoyamos, nos motivamos y celebramos los logros de cada uno como si fueran propios.
Durante los descansos, las risas llenan los pasillos, y entre clase y clase siempre hay alguien afinando, practicando o cantando.
Es imposible no sentir que perteneces a algo grande, a una tradición que ha formado a tantos artistas que hoy representan a Ibagué en todo el país.
Los conciertos: el momento donde todo cobra sentido
Cada presentación es un reto y una recompensa. Ver al público atento, escuchar los aplausos, sentir la adrenalina del escenario… todo eso se convierte en una mezcla de nervios y felicidad que solo quien ha vivido un concierto puede entender.
Los ensayos previos, las correcciones, las largas horas de práctica, todo se transforma en pura emoción cuando subes al escenario y ves que la música fluye. Ese es el instante donde todo esfuerzo tiene sentido.
Ibagué, conocida como la Capital Musical de Colombia, tiene en el Amina Melendro uno de sus más grandes tesoros. Cada nota que se escucha en sus aulas es una promesa al futuro, una muestra del talento y la dedicación de sus estudiantes y maestros.
Reflexión final: lo que me ha enseñado el Amina Melendro
Mi experiencia en el Colegio Musical Amina Melendro de Pulecio ha sido una de las etapas más importantes de mi vida.
Aquí aprendí que la música no solo se toca: se siente, se vive y se comparte.
He comprendido que cada ensayo es una oportunidad de mejorar, que los errores son parte del camino y que el verdadero éxito está en nunca dejar de intentarlo.
Este colegio me ha enseñado valores que van mucho más allá de las partituras: la responsabilidad, la empatía, la humildad y el amor por lo que hago. Me ha mostrado que los sueños se construyen con constancia, y que cuando uno pone el corazón en lo que ama, los resultados siempre llegan.
“La música no solo forma artistas, sino seres humanos capaces de transformar el mundo con su arte.”
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